Tauro

Mucha información; pero se necesita baja velocidad para poder recolectarla.

Poca acción, movimiento en función de la necesidad

como en las corridas de toros la potencia se despliega por provocación, por un ataque, o por sensación de ser invadido en su territorio. Hay tanta potencia quieta que cuando se despliega es fuertisima

Absorbe la energía liberada en aries. La “energía libre” en Aries como fuego, en tauro se transforma en materia. Después del fuego de la energía inicial en aries, las masas incandescentes se comienzan a enfriar en tauro, dando forma a la materia.

tauro es la sustancia, la materia

Regido por Venus, que tiene que ver con la belleza, la sensualidad, la paz, la armonía.

Principio de la masa & la resistencia; Aries era energía cinética, tauro es energía potencial.

Como ustedes pueden ver, en Aries no había “afuera”: era puro ser. En Tauro hay “afuera”: es pura percepción. Es una materia muy sensible, hay mucha sensibilidad de la materia que refleja constantemente el “afuera”. Pero ¿cómo es vivido este “afuera” en Tauro? ¿cómo distinto a sí mismo?: no está discriminado. Hay un “afuera”, pero no está discriminado: “este afuera es para mí…”. El “afuera” de Tauro es una prolongación de sí mismo, porque es “mi fuente de energía…”. En este sentido, ya hay en este “dos” una dualidad, una diferencia, pero que no está vivida como tal: “El mundo es para mí…”.

tauro concibe el mundo como una fuente de energía para mi; no son posesivos. (no existe esa consciencia en su identidad)

La energía se acumula, solo es usada para satisfacer necesidades.

En su energía densa puede resultar en un acumulador

Energía completamente práctica.

para tauro el placer nunca es superfluo, sino algo fundamental.

Es un signo muy perceptivo

en tauro Las necesidades son objetivas, biológicas, vitales: comer, dormir, no tener frío, tener reservas, la sexualidad…”. Solo le interesa de afuera aquello que sacia una necesidad.

Hay una necesidad de lentitud porque es necesario acumular, reservar. Es necesario que aparezca la materia, aún como potencialidad, como estado de materia prima. Podrá adoptar muchísimas formas, pero tiene que haber un depósito de materia, de energía quieta, que permita procesos estables.

No es una energía adaptable, detesta el cambio, le cuesta el cambio; su energía es de conservación. Esto resulta de que en tauro los procesos son lentos, necesitan tiempo para tomar una decisión.

No es energía ágil ni rápida, sino lenta y pesada; le molestan los cambios, porque conllevan una perdida de energía

Esta es la paradoja: Tauro quieto es extremadamente sensible, perezoso, benévolo, dulce, pero cuando está lanzado es muy potente y, visto desde el otro, se convierte en insensible. A baja velocidad es extremadamente sensible, y a alta velocidad es insensible y cruel, porque resulta demoledor y contundente. Tauro no da alternativa. Discutir con Tauro, tener un jefe de Tauro, no es muy sencillo.

Sus emociones son muy intensas y constantes. No cambia de afectos y simpatías “así nomás”. Tienden a establecer vínculos donde la «pérdida» (lo equivalente al “cambio”) resulta insoportable y es vivida casi como “mutilación”: no es vivido como “el otro se fue…” sino como “el otro se llevó una parte de mí mismo…”. Así, regenerar la parte de sí que se llevó el otro, va a llevar mucho tiempo. Tauro detesta la pérdida, tanto de la billetera como del amor, y se recompone muy lentamente.

Tauro también acumula resentimiento. No es signo que exprese fácilmente, ya que lo suyo no es “sacar afuera” sino, por el contrario, “meter hacia adentro”. Emocionalmente acumula. Es muy bueno, pero no olvida. Esto no quiere decir que se vaya a vengar, sino que si uno le falló una vez, Tauro no lo va a olvidar nunca. Si recibe una herida de alguien, no lo olvida y, a partir de allí se maneja considerando al otro como “peligroso”. Para Tauro es imposible “empezar de vuelta”, porque las marcas han quedado.

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