Antares & la Vista

Supongamos que en el momento del nacimiento de un niño observamos a Saturno y detrás de él, justamente en línea con nuestro punto de observación, vemos la estrella fija “Antares”, que se halla aproximadamente a los 8 grados de Sagitario. En tal caso el nacido estará propenso a sufrir afecciones de la vista, las cuales son suficientemente graves aunque el planeta vaya “directo” en su órbita, como generalmente es el caso, pues entonces Antares saldrá fuera del foco gradualmente y Saturno no volverá a encontrarse en conjunción con ella hasta que haya completado una revolución alrededor del Sol (lo cual como ya sabemos ejecuta aproximadamente en 29 años.) Pero si por el contrario, vemos que al día siguiente, y así sucesivamente por el espacio de una semana o dos, también en este caso Antares sale fuera del foco formado por el planeta y esta estrella; pero aquí está la diferencia importantísima, que, en vez de tardar 29 años para volver a encontrarse cuando Saturno marcha “directo,” en este caso formará la segunda conjunción con Antares en el curso de una cuantas semanas después del nacimiento, y esta repetición seguida de la influencia perniciosa del rayo focal de la conjunción de Saturno con Antares, puede agravar el defecto innato del niño hasta el extremo, que, aunque la moción retrogresiva de un planeta es solo aparente, su influencia sobre los intereses humanos es excepcionalmente real.

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