Recepción Mutua

Dos planetas se hallan en “recepción mutua” cuando cada uno de ellos ocupa la casa regida por el otro, como por ejemplo, Venus en Aries y Marte en Tauro. El efecto de esto depende de la afinidad entre la naturaleza de los planetas.

Cuando Marte está en los signos mercuriales Géminis o Virgo, y Mercurio en los marcianos Aries o Escorpión, la energía dinámica de Marte se infunde en la organización mental de la persona en cuestión que debido a ello se hace mentalmente más viva. Respecto a la forma en que esta agudeza mental se manifieste, ya sea equivocada o acertadamente, depende, como es natural, de los aspectos, pues todo lo que hace la “recepción mutua” es prestar energía.

Si Saturno está en los signos mercuriales, Géminis o Virgo, y Mercurio en los saturninos Capricornio o Acuario, la mano restrictiva de Saturno caerá sobre el alado Mercurio dando por resultado que la mente gana en profundidad y poder de concentración, pero respecto a si esta capacidad mental sea usada en bien o en mal depende en los aspectos como en el caso de Marte.

Cuando Venus y Júpiter se hallan en “recepción mutua” y bien aspectados suavizan el camino de la vida lo más maravillosamente. La persona que tenga tal configuración encontrará por todas partes a las gentes dispuestas a servirle y tendrá muchos amigos y por el contrario cuando Saturno y Marte se hallan en “recepción mutua” y afligidos aquel que sea tan desgraciado que tenga esos aspectos hallará por todas partes contrariedades y enemistades a cada paso.

No obstante, debe tenerse presente que “nuestros horóscopos señalan lo que hemos cultivado por nosotros mismos en vidas pasadas” y que aquel que tiene la configuración de atraer amigos, debe haber sido bondadoso y atento, a la vez que el que se ve repelido de todas partes habrá sido egoísta y enemigo de sus relaciones.

Pero si este se esfuerza en volver sobre, sus pasos y hace sacrificios por sus semejantes, también él dominará sus aspectos indeseables, pues los Ángeles Estelares no son tan malignos como para hostigar a ninguno en ningún momento. Ellos solamente flagelan con el propósito de subyugar y corregir nuestras faltas y hacernos mejores en definitiva.

Algún día todos los hombres serán amantes y amorosos y entonces no habrá para ninguno de ellos influencias maléficas. Roguemos porque llegue pronto esta fase de la evolución.

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